Distintos conceptos para llegar a un objetivo común, el de convertir el sector de la edificación en un aliado de las personas y del planeta. Probablemente, se trata de la transformación más profunda que ha vivido. Por eso, no es extraño que hayan surgido distintas iniciativas para implantar estos cambios y llegar a una edificación más sostenible, entre los que podríamos citar los edificios de bajo consumo o los que se construyen siguiendo los criterios Passivhaus.
En este contexto, analizamos qué es la bioconstrucción, sus características y su papel en el panorama de nuestro país.
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Características de la bioconstrucción
Su definición es clara, un movimiento dentro de la arquitectura cuyo objetivo es que los edificios se integren en su entorno y se minimice su impacto medioambiental. Pero, tiene un segundo foco, el bienestar de las personas, por lo que también deberíamos hablar de edificios saludables, con espacios en los que se disfruta de bienestar térmico, calidad del aire e, incluso, confort sensorial.
Finalmente, hay un tercer elemento que no se debe olvidar para entender este movimiento en toda su integridad. Y es que, cuando es posible, se priman las soluciones constructivas autóctonas y la economía local. Objetivos muy ambiciosos que se consiguen trabajando estos cuatro ejes.
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Uso de materiales naturales y locales
Cuando hablamos de materiales, nos referimos a todos los que se utilizan en el proceso de edificación. Pero, sobre todo, hay que cuidar la selección de los estructurales, los que se usan para la envolvente, los materiales aislantes y los que se eligen para los acabados.
Los criterios para incorporar un material a una bioconstrucción son varios:
- Materiales poco manufacturados, que se adultere su estado natural lo menos posible.
- Se prima la contribución a la eficiencia energética y se tiene en cuenta la cercanía.
- Es interesante conocer los procesos de extracción, manipulación, transporte y colocación, en algunos casos a través del ACV (Análisis de Ciclo de Vida).
- No tóxicos y con la menor radioactividad.
- Que sean higroscópicos (capacidad de absorber la humedad.
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Diseño adaptado al entorno y clima
Los diseños de la bioconstrucción son integrales. Se trata de formar parte de su entorno, de ser un elemento más, que no distorsione. Además, hay que aprovechar factores como las condiciones climáticas, la ubicación, la orientación, los elementos vegetales y orográficos de la zona o las masas de agua naturales para que contribuyan al bienestar y calidad de esos inmuebles.
Pero, no solo hablamos de la naturaleza. La bioedificación tiene una vertiente social y colaborativa. Se intenta combinar procedimientos tradicionales con técnicas innovadoras y bajo el concepto de economía justa, que no busca la monetización, sino integración y desarrollo en el entorno en el que se ubica.
Ausencia de tóxicos y enfoque en la salud de los ocupantes
Tan importante como la salud del planeta, lo es la de las personas. Por eso, ya hemos citado que se construye con materiales que no emitan sustancias tóxicas y que minimicen el impacto medio ambiental.
Pero, la bioconstrucción va más allá y aprovecha algunos principios de la Psicología, de la Sociología y de la llamada neuroarquitectura. La meta es diseñar edificios emocionalmente enriquecedores, estimulantes, que favorezcan la comunicación, el descanso o la productividad, en el caso de inmuebles dedicados a una actividad empresarial. Estos son algunos de los aspectos que se cuidan:
- Sistemas de iluminación similares al espectro de la luz natural y en el que se eviten los parpadeos.
- Confort térmico, manteniendo la temperatura en unos niveles agradables y sin grandes oscilaciones.
- Sistemas de ventilación controlada, con control de los flujos de aire.
- Diseño de interiores con criterios ergonómicos, proporcionales y armónicos.
- Eliminación de sustancias contaminantes en los interiores, como los compuestos orgánicos volátiles (COVs).
- Minimización de presencia de campos magnéticos.
- Aprovechamiento de las propiedades de los colores en lo que se refiere a su impacto emocional.
Eficiencia energética y bajo impacto ambiental
Es esencial que los edificios diseñados con características de la bioconstrucción consigan la máxima eficiencia energética. La selección de materiales con propiedades aislantes es un elemento clave para conseguirlo. Lo mismo ocurre con las técnicas constructivas, que deben enfocarse en mejorar ciertas actuaciones:
- Cerramientos estructurales, los que soportan el peso del edificio, pero también afectan al aislamiento. Algunas soluciones acordes con la bioconstrucción son los muros de tierra, de madera o de balas de paja. También, se incluyen ciertas formas más sostenibles de hormigón.
- Cerramientos no estructurales, cuyas únicas funciones son el aislamiento y el valor estético del edificio.
- Preferencia por el uso de fuentes renovables de energía.
- Sistemas de gestión de residuos y de aprovechamiento del agua.
Claves del aislamiento térmico en una casa pasiva.

Bioconstrucción vs. construcción tradicional: principales diferencias
El hecho de que la bioconstrucción incorpore algunas técnicas constructivas tradicionales, no quiere decir que sea similar al concepto convencional de edificación. De hecho, las diferencias son evidentes en prácticamente todos los factores que analicemos:
- Materiales con alta eficiencia energética y capacidades aislantes o cualquier cualidad que sea útil para reducir el impacto en el medio ambiente y minimice la contaminación. Este factor no se tenía en cuenta en las construcciones tradicionales, aunque ahora se incorpora en las nuevas normativas europeas.
- Los objetivos de la bioconstrucción son la sostenibilidad, la integración en el entorno, la eficiencia energética y el bienestar. En las construcciones convencionales se prioriza la rentabilidad y la inmediatez.
- La filosofía bioconstructiva cuida la salud de las personas, evitando materiales tóxicos y preocupándose de la calidad del aire y el confort térmico. Las casas tradicionales pueden generar compuestos orgánicos volátiles (VOC) y presentar problemas de hermeticidad y mal aislamiento. Sin embargo, esta diferencia está convergiendo, ya que la nueva EPBD también incide en la regulación de la calidad del aire interior.
E incluso, el nuevo reglamento de productos de construcción tiene un requisito sobre compuestos tóxicos. La realidad es que, el futuro de la edificación en España y Europa va convergiendo y confluyendo con la bioconstrucción.
Bioconstrucción en España: situación actual y tendencias
El Instituto de la Biología del Hábitat de Alemania (IEB) es una de las instituciones más ligadas a la bioconstrucción. De hecho, a ellos se debe la recopilación de los 25 principios que definen esta modalidad constructiva. No es de extrañar que sea este país, junto con los de la órbita escandinava, los territorios donde más énfasis tiene este movimiento.
En lo que se refiere a España, debemos entender esta tendencia enmarcada en las políticas derivadas de las directivas europeas sobre Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) y el objetivo de Edificios de Cero Emisiones (ZEB) para 2050.
Normativas, ayudas y proyectos destacables
Aunque queda mucho por hacer, los datos sobre el impulso a la construcción sostenible en nuestro país mejoran año a año. Un ejemplo, el método BREEAM ha incrementado más de un 80 % el volumen de sus proyectos gestionados, entre los años 2010-2022 que es el tiempo que lleva operando en España.
Entre los proyectos de bioconstrucción más destacados en España, estas son algunas referencias interesantes:
- Edificio CIRCE de la Universidad de Zaragoza (2010), considerado el primer proyecto español diseñado y ejecutado según las 25 pautas del IEB .
- Ecoaldea de Valdepiélagos (Madrid): Conjunto de viviendas diseñadas bajo los principios de la bioconstrucción y la autosuficiencia energética.
- Edificio LILAC (Barcelona): Bloque de apartamentos que aúnan bioconstrucción y arquitectura bioclimática.
- Casa de paja en Navarra: Construida con balas de paja, madera y barro, es un ejemplo de la eficiencia térmica de estos materiales naturales.
- Proyecto Gaia (Málaga): Un diseño adaptado al clima mediterráneo, con energías renovables y materiales locales.
- Villa Ana en Santiago de Compostela (Galicia): con certificado BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology).
Beneficios de la bioconstrucción para las personas y el planeta
Con la bioconstrucción todos salimos beneficiados. Es mucho más que un diseño pensado para dejar la mínima huella de carbono o gestionar de forma más eficiente los valiosos recursos naturales, algunos de ellos muy escasos.
También prioriza la salud física y el bienestar de las personas que habitan o trabajan en esos espacios. Un confort llevado a su máximo compromiso, con medidas que favorecen la estabilidad emocional, es decir, cuidando la salud mental.
Por último, está el beneficio económico, además desde una perspectiva justa. Porque la integración con el entorno social genera sociedades colaborativas, en las que se priorizan las actividades y recursos más cercanos, los autóctonos.
Materiales más usados en la bioconstrucción
Más que dar un listado de materiales de bioconstrucción, tendríamos que fijarnos en que cumplan las características que hemos destacado con anterioridad. Podríamos resumir en tres cualidades, que sean sostenibles, saludables y que contribuyan a la eficiencia energética.
Por citar algunos de los que más se relacionan con esta tendencia arquitectónica:
- Tierra: Muy abundante en la naturaleza, se puede utilizar para construir muros, techos y pisos. La tierra cruda es una técnica constructiva tradicional y que tiene distintas formas (adobe, bloques de tierra comprimida, tapial o COB).
- Madera: Destaca por su resistencia, durabilidad y capacidad aislante. Es habitual usar este material en técnicas como el entramado ligero, los paneles SIP, el sistema Poste y Viga, contralaminada CLT o bloques de madera.
- Fibras vegetales: suelen usarse para el aislamiento (paja, el cáñamo y el lino)
- Piedra: Por su resistencia y durabilidad, se utiliza en muros, cimientos y pisos.
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Preguntas frecuentes sobre bioconstrucción
¿Dónde se aplica la bioconstrucción en España?
En principio, es un modelo extensible a todo el territorio español, siempre que tenga en cuenta la aplicación del CTE, el Documento Básico de Ahorro de Energía DB-HE y cualquier normativa vigente sobre edificación, por ejemplo sobre salubridad y seguridad. Una vez se respeta la legislación, se pueden añadir todas las exigencias que se quiera, según los criterios de la bioconstrucción.
¿Encaja la bioconstrucción con los objetivos de edificación sostenible en España?
Por supuesto, de hecho se acerca más a las nuevas normativas sobre Edificios de Cero Emisiones (ZEB) y otras normativas relacionadas con la Agenda 2030, a la que nuestro país está anexionado, que incluye objetivos de salud y de economía sostenible.