La ventilación de una casa pasiva es una de las medidas exigidas para garantizar el bienestar de las personas, bajo los máximos estándares de eficiencia energética y cuidando el planeta. Se trata de implantar un sistema que garantice la renovación del aire en los interiores, sin afectar al bienestar térmico ni a la eficiencia energética.
Sostenibilidad, calidad de vida y ahorro energético como claves para entender la ventilación Passivhaus. Es lo que analizamos con mayor detalle.
Antes conviene recordar los 5+1 principios que definen el modelo pasivo de edificación.
El papel de la ventilación en la eficiencia energética de las casas pasivas
Los edificios pasivos se construyen con el objetivo de disfrutar de calidad de vida y bienestar térmico, es decir, una temperatura agradable y constante en el interior, pero con el mínimo consumo energético y daño al medio ambiente. Para conseguirlo, es imprescindible aislar las estancias de la influencia de la temperatura exterior. También, minimizar el intercambio incontrolado de flujos de aire (hermeticidad) y las condensaciones de humedad.
Pero, esa estanqueidad propia de las casas pasivas impide la renovación natural del aire. Ventilar abriendo las ventanas, como se hacía tradicionalmente, no garantiza una buena calidad del aire, ya que pueden entrar sustancias nocivas del exterior. Además, las corrientes naturales no se controlan y puede que el caudal de renovación no sea suficiente para purificar. Finalmente, esa apertura afecta a la climatización y reduce la eficiencia energética.
En contraposición, la ventilación pasiva exige que se instalen sistemas controlados, que mantengan la renovación constante y en niveles óptimos de calidad del aire. Todo manteniendo estable la temperatura y la humedad en los interiores. Por supuesto, con el mínimo consumo de energía y sin contaminación medioambiental.
La ventilación de una casa pasiva sólo cobra todo su sentido si se entiende junto al concepto de sellado hermético Passivhaus.
Tipos de sistemas de ventilación Passivhaus
Las construcciones pasivas tienen que incorporar un sistema de ventilación controlada con recuperación de calor. Es verdad que, en otros modelos, basta con garantizar la renovación constante del aire y cumplir con los niveles establecidos en la normativa de edificación vigente en cada país.
De hecho, el apartado destinado a regulaciones en materia de salubridad del CTE (los DB-HS) fija las tasas de ventilación y los mecanismos para impedir las humedades. Dos elementos que dependen del sistema de ventilación implantado y otras características de la construcción.
Estas variaciones dan margen a la elección entre distintas fórmulas de ventilación mecánica controlada: simple, de doble flujo o híbrida (que combina ventilación natural y mecánica). Sin embargo, insistimos en que el sistema de ventilación de una casa pasiva debe ser el VMRC, que básicamente consta de estos elementos:
- Filtros de alta eficiencia, con capacidad de retener desde pequeños insectos a micropartículas tan dispares como VOC, bacterias, virus e, incluso, polen.
- Intercambiador de calor, su pieza más característica, que permite aprovechamientos entre el 50%-90% de energía. Los criterios pasivos exigen que sea al menos del 75%.
- Control automático, el propio sistema va regulando el flujo de aire según varíen los niveles de CO2, humedad u otros factores.
Aquí puedes consultar las últimas modificaciones del CTE.
Cómo los sistemas de ventilación mejoran la calidad del aire en casas pasivas
Repasamos los principales aspectos que tiene que garantizar un sistema de ventilación pasiva. No sin antes destacar la importancia de incluir este elemento desde el primer momento, es decir, en la planificación del diseño, lo que es la fase inicial del proyecto.
Filtración de aire y renovación constante en ambientes pasivos
La estanqueidad que tan beneficiosa resulta para el bienestar térmico con ahorro energético, es contraproducente para la calidad del aire. Es evidente que un ambiente cerrado no permite que se renueve el aire.
La ventilación mecánica, no solo permite que entre aire limpio y salga el contaminado. Consigue que se mantenga estable el nivel de calidad todo el tiempo. No hay una concentración, ni siquiera en momentos puntuales.
Prevención de humedad y moho en viviendas pasivas
La condensación de agua es un problema importante cuando se analiza la calidad de vida y la salubridad en los interiores de los edificios. No solo en los pasivos, sino en cualquier vivienda.
Existen problemas constructivos que pueden potenciar la aparición de humedades ocultas (puentes térmicos, filtraciones de agua exteriores e interiores o capilaridades por uso de materiales con deficiente impermeabilidad). Pero, además, la propia actividad de las personas generamos vapor al respirar, más en un ambiente hermético como el de una casa pasiva.
Los sistemas de ventilación pasivos extraen esa humedad del aire en las zonas más propensas (cocinas y baños) y tienen sensores para mantener el nivel óptimo en todas las estancias.
Control de CO2 y otros contaminantes en el interior
Antes ya hemos destacado la ventaja de los sistemas de ventilación pasivos para evitar los ambientes interiores cargados. Pero, aún hay más. Los filtros que incorporan estos aparatos impiden la presencia de contaminantes en el aire. Y esta barrera vale tanto para los que podrían entrar desde el exterior (dióxido de carbono, polen u otras partículas), como las que se generan en el interior (virus, bacterias, moho, polvo, ácaros).
Consideraciones a la hora de elegir un sistema de ventilación para casas pasivas
Un edificio pasivo “respira” a través de su sistema de ventilación. Por sus conductos se introduce el aire limpio y se expulsa el viciado. Por tanto, se trata de instalar un sistema de doble flujo que garantice el filtrado de partículas contaminantes o microorganismos perjudiciales para la salud. En cuanto a la expulsión, además del aire viciado, debe eliminar los malos olores.
Además, sobre todo en las zonas de climas más fríos, es interesante optar por una ventilación con recuperación de calor. Una forma muy eficiente de ahorro energético en climatización.
Con todas estas exigencias, ¿qué se debe tener en cuenta para elegir el mejor sistema de ventilación para una casa pasiva? Pues, para empezar, tratar el tema de forma individualizada, cada proyecto es distinto y se debe valorar analizando estos factores:
- Las dimensiones de la vivienda.
- La climatología de la zona.
- La orientación del edificio.
- El tipo de actividad al que se dedica ese inmueble, no es lo mismo la exigencia de caudal de renovación y calidad del aire en viviendas que en edificios destinados a otros usos.
Estas son las normas y criterios que exige el estándar Passivhaus si quieres solicitar el certificado.

Mantenimiento y eficiencia de los sistemas de ventilación en casas pasivas
Ya hemos señalado la importancia de planificar el sistema de ventilación desde el inicio del diseño del proyecto Passivhaus. Y más allá de los condicionantes físicos y las características que se deben valorar para garantizar su eficiencia, hay otros elementos importantes. Entre ellos, que sea un sistema de fácil y cómodo mantenimiento.
En general, es una cualidad común a todos. Es esencial evitar obstrucciones y comprobar el funcionamiento correcto de forma regular. Basta con realizar una inspección visual y tener cuidado de no colocar muebles u objetos que taponen los conductos y rejillas.
Además, el fabricante incluirá en su manual de instrucciones, las pautas de mantenimiento, cuando hay que cambiar los filtros u otros componentes y los plazos para una limpieza profunda. Estos periodos suelen moverse entre los 3-5 años.
¿Decidido a formar parte del movimiento Passivhaus? Te animamos a conocer y formar parte de nuestro proyecto.
Preguntas frecuentes sobre la ventilación en casas pasivas
¿Qué tipo de sistemas de ventilación se utilizan en casas pasivas?
El estándar Passivhaus exige la incorporación de un sistema de ventilación controlada. En concreto, se prioriza la Ventilación mecánica con recuperación de calor (VMRC) ya que es el más completo, aúna máxima renovación y calidad del aire con una óptima eficiencia energética para la climatización.
¿Cuánto mantenimiento requiere un sistema de ventilación en una casa pasiva?
En principio, depende del equipo instalado en cada inmueble, que debe contar con sus propias indicaciones de mantenimiento. De forma general, se puede destacar que los cuidados son mínimos. Básicamente, hay que revisar visualmente con regularidad que no se obstruyan las rejillas y los conductos de aire. También, supervisar que todo funciona correctamente y avisar a los técnicos ante la menor deficiencia.
Además, cada cierto tiempo debe procederse a la limpieza en profundidad de los conductos, las rejillas y otros componentes expuestos a la suciedad. También, hay que realizar una sustitución de los filtros. Normalmente, este periodo se fija entre los 3-5 años, de nuevo, teniendo en cuenta las indicaciones del fabricante.
¿La ventilación pasiva es suficiente en todas las casas pasivas o se necesita ventilación mecánica?
No es suficiente con la ventilación natural o de corrientes cruzadas. El criterio pasivo exige que se implemente un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor.
¿Cómo afecta la ventilación pasiva al confort interior de una casa?
Es un elemento esencial para garantizar la salubridad en interiores con máxima hermeticidad. Además de renovar el aire, se produce una filtración que evita respirar partículas contaminantes o la expansión de microorganismos peligrosos para la salud y controla la humedad y los malos olores. También, es importante su contribución al bienestar térmico, especialmente, cuando se instala un sistema de VMRC.
