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27.06.2025 BLOG

Arquitectura pasiva: Qué es, beneficios y claves para su implementación en la rehabilitación y nuevas construcciones

La transformación del modelo de edificación es incuestionable. Todos los cambios van en la línea de mejorar la eficiencia energética, cuidando el bienestar de las personas e intentando contribuir a frenar el cambio climático. 

En este contexto, la arquitectura pasiva cobra un papel protagonista. Revisamos las claves de este estándar de construcción y cómo se puede aplicar en proyectos nuevos y, también, en la rehabilitación del parque de edificios antiguos.

¿Sabes que existe una certificación Passivhaus? Aquí tienes toda la información.

¿Qué es la arquitectura pasiva?

Como adelantamos, el movimiento Passivhaus es un estándar de edificación que ya lleva tiempo entre nosotros y que tiene pleno reconocimiento internacional. Su objetivo es crear inmuebles con los máximos niveles de confort y salubridad, reduciendo al mínimo el consumo energético exterior, especialmente el destinado a calefacción y refrigeración. Todo ello, minimizando la huella medioambiental y priorizando las fuentes renovables.

Una estrategia constructiva basada en dos actuaciones: 

Pero, la clave para entender este concepto de construcción es que no se mueve en el campo de lo abstracto. Muy al contrario, se asienta sobre unos criterios de edificación muy exigentes y que lo distinguen de otras modalidades similares. Los detallamos a continuación.

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Principios básicos de la arquitectura pasiva

  • Los criterios aplican durante todo el proceso de edificación, desde inicio del diseño hasta que finaliza el último detalle de la ejecución. Y, por supuesto, durante toda la vida útil del inmueble.
  • Se basa en una sinergia entre los sistemas, no en actuaciones puntuales.
  • El elemento esencial es la envolvente, para garantizar hermeticidad y el máximo aislamiento térmico.
  • Otro imprescindible es la ventilación mecánica con recuperación de calor, para mantener la temperatura interior estable, con un aire renovado de calidad y sin apenas consumo energético.
  • Prioridad por las fuentes de energía renovables.
  • Preferencia por los materiales sostenibles.

Te aclaramos las diferencias entre una casa convencional y una Passivhaus.

Beneficios de la arquitectura pasiva

El movimiento Passivhaus surge como respuesta a la crisis energética que protagonizó las décadas de 70-80 del siglo XX. También, es reflejo de las primeras tomas de conciencia medioambiental. Pero, este paso adelante y este compromiso no solo es positivo para el planeta. ¡

Tiene beneficios para todos, especialmente para los que residen en estos edificios Passivhaus!

¿Qué es el CTE?: la normativa clave para construir de manera eficiente y segura.

Ahorro energético y reducción de costes de calefacción y refrigeración

Aplicando los criterios passivhaus, un edificio puede llegar a aumentar un 90% su eficiencia energética respecto a uno convencional de características similares. Esto tiene una traducción directa en un tema muy sensible para todos los bolsillos, la factura de consumos energéticos.

Solo hay que pensar que la mayor parte de la energía de una vivienda se usa para temas de climatización. Es decir, gastos de calefacción o de aire acondicionado. Con la arquitectura pasiva se consigue mantener la temperatura interior estable y en unos niveles confortables todo el año. El objetivo es ambicioso, llegar a reducir las necesidades energéticas para calentar o refrigerar hasta un 75%.

Contribución al medio ambiente: reducción de huella de carbono

Indudablemente, menos consumo energético, menor huella de carbono. Solo las calefacciones son responsables del 10% de las emisiones mundiales de CO2

Pero, no nos quedemos ahí. El modelo de edificación pasiva también se preocupa porque esa reducción de la huella de carbono se produzca en el propio proceso constructivo. Se trata de aplicar sus criterios en el diseño, desarrollo y ejecución del proyecto

Si tenemos en cuenta que se calcula que la construcción es responsable de cerca del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, podemos darnos cuenta del impacto positivo del modelo Passivhaus.

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arquitectura en casas pasivas

Mejora del confort y la calidad del aire interior

El tercer gran beneficio, pero que podría ser el primero porque afecta a algo trascendental como la salud, es la calidad del aire y el confort térmico que se disfruta en estos espacios.

  • Temperatura confortable y estable. El bienestar térmico es un elemento que afecta directamente a nuestra salud. Según la OMS, los interiores deben moverse en una franja entre 18º-24º de forma estable.
  • Calidad del aire. Los sistemas de ventilación que promueve la arquitectura de una casa pasiva garantiza la renovación constante del aire, en la que se depuran las impurezas. Además, el modelo evita la aparición de humedades ocultas, tan dañinas para la salud.   

Ejemplos de arquitectura pasiva y Passivhaus

Nada nos ayuda más a entender un concepto que poder visualizarlo en la práctica. Es lo que hacemos con la arquitectura pasiva y estos ejemplos. Estos son los clásicos de Passivhaus:

  • Darmstadt (Alemania), el origen del movimiento.
  • Edificio Eurogate en Viena (Austria), con sus 60 metros de altura es el primer rascacielos de oficinas Passivhaus del mundo.
  • Villa Nackros (Suecia), un ejemplo de rehabilitación, trasladando los criterios de la arquitectura pasiva a una mansión construida en 1891.

En el Consorcio Passivhaus tenemos nuestros propios ejemplos:

Claves para implementar la arquitectura pasiva en nuevas construcciones

Hemos visto plasmados los principios pasivos en edificios reales. Ahora, repasamos las exigencias imprescindibles que se necesitan para construirlos. ¡Por si quieres apuntarte!

Aislamiento térmico y envolventes de alta eficiencia

No existe edificio pasivo si no hay suficiente aislamiento térmico. Es la pieza esencial de estas construcciones, en las que hay que conseguir confort térmico con el mínimo consumo energético. 

Para no perder esa temperatura interior o que afecte lo que pasa en el exterior, se recomiendan las envolventes que garanticen la hermeticidad. Entre las distintas soluciones, destaca el sistema SATE (Aislamiento Térmico Exterior) u otras técnicas que trabajen sobre estas claves:

  • Una capa continua, sin roturas, grietas o puentes térmicos.
  • Más grosor que una envolvente convencional.
  • Materiales de alta capacidad aislante.

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Hermeticidad

Las edificaciones pasivas tienen que eliminar o reducir las fugas de temperatura interior e impedir que se desestabilicen por influencia de las condiciones climáticas exteriores. Para ello, hay que actuar sobre la hermeticidad en todos sus posibles fallos. 

Es lo que se conoce como puentes térmicos, puntos en los que se pierde el aislamiento. Se localizan en zonas donde se produce un cambio de grosor o de material

Los más frecuentes son las juntas de techo, las esquinas y, también, los marcos y las ventanas. De ahí que sean necesarias las ventanas que garanticen la estanqueidad. También, es importante el papel de los instaladores profesionales, para que se realice una correcta ejecución de la obra.

Ventanas de alta eficiencia energética

Uno de los elementos que más contribuyen a mantener estable la temperatura interior son los cerramientos. Por eso, es imprescindible instalar ventanas de máxima eficiencia energética.

Hay que fijarse en las perfilerías, eligiendo las hechas con materiales de propiedades aislantes, como el PVC de alta eficiencia energética. También, en el doble y triple vidrio. Por cierto, en los climas templados, es interesante usar el vidrio de baja emisividad por su máximo control de los rayos solares.

Ventilación controlada con recuperación de calor

Otra de las señas de identidad de las passivhaus es la implantación de sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor. Estos sistemas se caracterizan porque realizan una renovación del aire sin que se interfiera en el proceso de climatización. De hecho, son una especie de intercambiadores térmicos, que aprovechan la circulación de doble flujo (extracción aire interior e impulso de aire exterior). 

Tiene dos ventajas destacadas sobre la ventilación natural, la habitual en los edificios tradicionales. Y es que, simultáneamente, se renueva la calidad del aire, mientras se mantiene una temperatura interior estable. Pero no son sus únicos beneficios:

  • Realizan un filtrado del aire, que reduce la presencia de alergenos, polvo o insectos.
  • Eliminación de la humedad, con el consiguiente riesgo de aparición de moho o bacterias.

Diseño bioclimático y orientación de la vivienda

El concepto de arquitectura pasiva va intrínsecamente ligado a la ubicación de cada edificio, para aprovechar las condiciones climáticas y otras características físicas de la zona, con el objetivo de reducir costes energéticos.Es evidente que no es lo mismo construir en un país frío, con pocas horas de luz solar, que en uno cálido. El arquitecto pasivo siempre trabaja incorporando a su diseño estrategias bioclimáticas:

  • Orientación del edificio, esencial para poder hacer un cálculo lo más preciso posible sobre las radiaciones mensuales y las horas de sol anuales.
  • La estructura debe adaptarse a las precipitaciones. No necesita las mismas soluciones de techado en una zona lluviosa que en una de clima seco, por ejemplo.
  • Aprovechamiento de las fuentes renovables y materiales disponibles en esa zona.
arquitectura en casas Passivhaus

Implementación de la arquitectura pasiva en la rehabilitación de edificios

En el caso de los edificios ya construídos, conviene recordar que su nivel de eficiencia energética es preocupantemente bajo. En el caso de España, según datos del Gobierno, “el 58% de nuestros edificios se construyó con anterioridad a la primera normativa que introdujo en España unos criterios mínimos de eficiencia energética”, que es del año 79 (NBE-CT-79).

Es fácil entender que las exigencias han dado un salto cuantitativo y cualitativo en estas décadas. De hecho, leyendo esos requisitos nos damos cuenta de esa transformación profunda del sector de la construcción que supone la arquitectura pasiva

La buena noticia es que, todo ese parque inmobiliario ineficiente se puede beneficiar de los criterios passivhaus mediante la rehabilitación. Y las actuaciones necesarias están muy tasadas:

  • Mejora del aislamiento térmico y la hermeticidad, con actuaciones como reforzar la envolvente o eliminar los puentes térmicos. Aquí, la sustitución de las ventanas y puertas es un paso imprescindible.
  • Incorporación de un sistema de ventilación con recuperación de calor, para asegurar la máxima calidad del aire sin interferir en la estabilidad de la temperatura.
  • Priorizar el uso de fuentes de energía renovables: placas fotovoltaicas, biomasa… 

Aquí puedes encontrar los beneficios del aislamiento térmico en una casa Passivhaus.

A todas las empresas que formamos parte del Consorcio Passivhaus nos une el compromiso por apostar por una transformación en el sector de la construcción. ¡Únete a nuestra asociación y descubre todo lo que podemos hacer!

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los principales beneficios de la arquitectura pasiva?

Con los edificios pasivos los beneficios se distribuyen de forma generalizada. Gana el planeta, porque se reduce el consumo de fuentes energéticas y la huella de carbono. Por supuesto, sus residentes, que disfrutan de espacios interiores más saludables y cómodos, a la vez que reducen sus facturas energéticas. 

Finalmente, también hay ventajas para las empresas que se apuntan a la construcción pasiva: mejora la imagen de marca, suele haber una reducción de costes…

¿Qué es la arquitectura Passivhaus y cómo se aplica en la construcción?

Es un modelo de edificación sostenible, que surge en Europa en la década de los 80. 

Se distingue de otras opciones en que se asientan sobre dos prioridades: maximizar la eficiencia energética y garantizar el confort térmico. Es decir, la arquitectura pasiva se centra en diseñar edificios con un óptimo confort térmico interior, minimizando el consumo energético externo y priorizando las fuentes renovables

¿Puedo aplicar la arquitectura pasiva en la rehabilitación de un edificio antiguo?

El propio Instituto Passivhaus tiene un certificado específico para garantizar que la rehabilitación de un edificio ha seguido los estándares pasivos, el EnerPHit.. La clave es que esa reforma se enfoque en tres ejes: eficiencia energética, confort térmico y máxima calidad del aire interior. 

Un proyecto que debe poner el foco en mejorar el aislamiento térmico, garantizando la hermeticidad de la envolvente del edificio. 

También, es interesante incorporar un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor, que elimine las condensaciones y garantice la máxima calidad del aire.